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Naorio

Un Poco de Futuro

Un Poco de Futuro

El otro día estaba viendo un documental sobre la desnutrición de los niños, o más bien bebes, africanos en la tele. Aparecían las mismas imágenes de niños famélicos atados a las espaldas de sus jóvenes madres, niños de ojos tristes y buches inflados por todo lo que tienen, nada… Y luego estaban las manos salvadoras y reivindicadoras, esas manos occidentales que el único hambre que han pasado es esperando a que le pongan el puchero en casa mientras ven algún programa en la tele para hacer tiempo antes de sentarse a la mesa. Afortunadamente, en ese último grupo me encuentro yo. Aunque no tengo la suerte que tienen otros como yo de llevar a esta gente africana unos camiones de comida y unas cajas de medicinas y ponerse a bailar con ellos alrededor de una hoguera dando gracias a los de arriba, dioses humanizados y zafios, de lo poco que tienen. Es una pena que esa ayuda no sirva más que para dar de comer unos pocos días a una aldea retrasando lo inevitable o que esos medicamentos sean los que desechamos de nuestros botiquines o por el contrario sean tan nuevos que ni siquiera los vendan en nuestras farmacias por miedo a sus efectos secundarios. Pero que no falte la foto bailando en la hoguera con mis hermanos africanos que sale estupenda y quedará perfecta en el mueble del salón al lado de la tele. Eso si que es fraternidad y lo demás tonterías, aunque yo me vuelvo para casa enseguida.

 

Yo veo esas tierras por la tele y me imagino si algún africano se le habrá ocurrido ponerse en pie, otear el horizonte de levante a poniente y contemplar la grandeza de su país mientras exclama: “mi tierra, una tierra fértil y rica”. Claro, eso ya lo hemos hecho los occidentales que nos hemos apropiado de todas sus riquezas y a cambio que les hemos dado… les hemos dado armas desfasadas e inútiles para nuestros arsenales pero brutales para que solucionen sus diferencias entre tribus y tapen un poco las goteras de nuestro presupuesto armamentístico; les hemos traído la religión, ya sea cristiana o musulmana, que les proporciona la fe en los de arriba y la sumisión divina (divina para algunos); también les hemos llevado nuestras enfermedades y así poder venderles nuestros medicamentos o dejárselos tirados de precio mientras realizan las pruebas antes de salir a nuestro mercado, qué buenos somos; les hemos dado leyes internacionales para controlar su desarrollo, no queremos que nos adelanten… y un montón más de basura occidental. No creo que tardemos en llevarles la tele y el Mierda Donald.

 

Muchos cuando hablan de estos problemas hablan de ellos con resignación y pena. Hablan de ayuda, pero yo creo que hablan de mendicidad. Nunca he oído hablar de educación, para que quieren tener la ciencia, la medicina, la tecnología, la capacidad de tomar sus propias decisiones y pensar en su propio futuro; tampoco he oído hablar de planificación familiar, difícil tarea con los métodos anticonceptivos actuales que a la vez sirven para mejorar la salubridad sexual, quizás si tuvieran un número de hijos como los europeos no sufrirían hambre todos y no tendrían que ver morir a sus hijos en sus brazos; si les enseñásemos a explotar su tierra en vez de hacerlo nosotros y devolver las migajas en forma de ayuda tal vez no les haría falta que fuéramos a ayudarlos, a lo mejor éramos nosotros los que nos aglomerábamos en sus fronteras para que nos dejasen pasar… No sé, si les diésemos las mismas posibilidades, quizás... Si no les diésemos el futuro que nosotros queremos sino que les dejásemos labrar el suyo con total libertad y posibilidad, quizás... Si aumentáramos sus posibilidades y disminuyésemos las nuestras de controlarlos. Quizás ese día no tenga que ver más esos programas por la tele… ¿Quién sabe…? Quizás algún día…

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2 comentarios

ALycia -

Estoy de acuerdo con Fantasía, tú ya sabes lo qeu pienso de este tema, es muy fácil sentarse delante del televisor y ver como otros se mueren de hambre y criticar a los pocos, escasos, que se deciden a ayudarles, aunque no sea más que para unos días... pero esos días en los que les han ayudado a comer algo más que algún alimento podrido cocido con agua contaminada, les han devuelto la sonrisa, y quizás alguna esperanza... es cierto que los emdios son escasos y poco útiles, pero mientras los gobiernos sigan manteniendo al deuda externa, pensando que globalización significa la unión de las economías más fuertes del mundo, el que haya unos pocos que sacrifiquen unos días de su vida para llevar una sonrisa a unas madres que luchan por las vidas de sus hijos para mí es más que admirable.

Quizás si todos fueramos un pcoo más como esos pocos, en vez de no hacer nada y decir que "pobrecitos niños africanos..." quizás si todos fueramos algo más solidarios... esos pocos días que se alargan sus vidas y tienen una sonrisa, esos días en que comparten su cultura con occidentales que van a llevarles un camion de comida y medicinas caducadas... no se, opinar es gratuito... no todo el mundo tiene pasta para ir alli y comprar un niño.

Un beso nene, deltodo. Me ha gustado mucho el post.
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fantasía -

Has tocado un tema peliagudo. No veo mucho la tele, pero cuando he visto imágenes como las que narras, me alegra ver que hay alguien ayudando, aunque sólo sirva para quitar el hambre unos días y pasearles por delante de su nariz, lo maravillosos y generosos que somos. Yo veo sonrisas de felicidad entre lágrimas de enfermedad y hambre. Sé que no es la solución, pero es hacer algo. Yo sólo miro la tele en esos momentos, ni siquiera estoy en la hoguera para la foto.
Pienso que hacer poco es más que no hacer nada. Y estoy de acuerdo contigo "es mejor enseñar a pescar que regalar el pescado"; pero mientras eso ocurre... ¡Qué bueno que alguien regale pescado!
Me ha gustado tu post naorio, gracias por mostrarnos algo que tendemos a olvidar, eso que no nos gusta mirar mientras comemos el segundo plato...
Un beso
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